Hoy es el día:
En los primeros dos miles yo trabajaba para un banco, me encargaba de operaciones complicadas con capital privado. Capital de ese que has de devolver en seis meses con intereses brutales... casos en que ya sabes que no podrán pagar o algunos en que se obra el milagro.
Nos llamaron de Le Rachdingue por una deuda (grande) con otro banco, un dinero. No podré explicar los números pero sí que la finca en sí guardaba obras desconocidas del genio de Figueres (Dalí). Maniquís muy raros, entre lo bizarro y lo sado, obras que jamás se verán y que todavía guardo en la memoria. Muy extraño todo, de verdad.
No os diré cómo acabó todo pero sí esa extraña experiencia, con dos titulares que debían ser buenos personajes. Como véis Le Rachdinge a pesar de ser de culto atravesó momentos muy jodidos (para pedir capital privado es que no tienes más narices).
Ale! Explicado.