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Nuevo artículo del Blog de Granollers On Fire ;D Habitaciones oscuras y pastillas de colores Yo no leo las noticias. Bueno, de vez en cuando me veo en la obligación de leerlas, o de escucharlas por la radio, pero hace varios años que tomé la sana costumbre de evitar por completo los periódicos, ya sean virtuales o en papel. No necesito más años que los que tengo ni más inteligencia que la que puede tener una persona cualquiera para saber que la información es poder, y su interpretación, su difusión, su omisión o su magnificación son armas a su servicio. No quiero formar parte de ese mecanismo de manipulación masiva. Pero, como ya he dicho, de vez en cuando me veo en la obligación de leer alguna, o esa misma noticia me estalla en los morros, como es el caso. Hoy mismo he hecho una excepción a esta regla general y he leído una noticia al completo que me ha dejado aterrorizado. No por miedo a su contenido, ni por sus consecuencias generales o particulares, sino desde una perspectiva humana. Al cabo, soy un ser humano, con sus virtudes y sus defectos, y sus servidumbres sentimentales. No puedo quedarme impasible ante determinadas circunstancias. Una madre francesa con un hijo que tendría poco más o menos mi edad relataba, en dicha noticia, el proceso de radicalización, huida y muerte de su hijo mayor. Un francés normal. Un chico con aficiones, novia, una familia, amigos, al que le gustaba el fútbol y salir de fiesta. Un chico que en pocos meses pasó de tener una vida a tener una religión. Un chico que cayó en las garras del islamismo radical. Poco a poco, fue dando avisos, cada vez más pronunciados, hasta que un día, alegando un viaje de placer, desapareció, yendo a parar a lo que actualmente se conoce como el Estado Islámico. Rifle en mano pretendía matar y morir por una interpretación radical de una religión. Se las apañó para estar en contacto con su madre a través de un teléfono móvil, contraviniendo las estrictas normas de las alimañas que lo controlaban, por lo que en el fondo no quería perder ese último hilo que le quedaba con su anterior vida. Un día, dejó de contestar. Y su madre recibió un mensaje, semanas después, de un número anónimo. Su hijo había muerto en combate. Le informaba de ello un reclutador francés y tranquilizaba a la madre hablando de vírgenes, de Mahoma y de Alá. Justificaciones, oraciones y palabras que no hicieron sino desgarrar a una madre que sólo quería lo mejor para su hijo. Continúa en http://www.granollersonfire.com/news/habitaciones-oscuras-y-pastillas-de-colores/ |
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Nuevo artículo del Blog de Granollers On Fire ;D Mi legado musical: Santana - Europa El simbolismo nos envuelve. Miremos donde miremos, tenemos símbolos, amuletos, reliquias, objetos o comportamientos que, realmente, no tienen más valor que el que nosotros le queramos dar. Miro a mi alrededor, sin moverme de la silla del escritorio, y veo un vaso de cubata con la firma de Frank Traxx. Objetivamente, no es más que plástico con forma cilíndrica manchado de tinta, pero subjetivamente es mucho más que eso. Es una de mis reliquias musicales. Un vaso del Xque? que me firmó uno de los mejores productores de este país en una de las mejores fiestas remembers a las que he asistido. Es un símbolo de lo que fui. Igualmente, miro al lado de mi pantalla, y tengo una figura de un velociraptor con la boca abierta, mirándome fijamente como se quisiera devorarme. Poco podría hacerlo, pues se trata de un ser inanimado y no mide más que una lata de cerveza. Pero simboliza mi infancia, mi amor hacia esos lagartos terribles que me hicieron soñar cuando no era más que un crío. Por otro lado, miro mi mano izquierda. Un anillo. Unos pocos gramos de acero con una fina línea de cerámica; pero simboliza mi matrimonio. Simboliza que me he unido a una persona para recorrer juntos este valle de lágrimas que es la vida. Como he dicho, el simbolismo nos envuelve; y en mi caso, de manera literal. Algo semejante ocurre con los vinilos. Yo nunca he tenido un reproductor de vinilos, o un tocadiscos, que se decía antiguamente. De hecho, mi faceta como deejay nunca ha excedido de los programas informáticos de mezclas y de las controladoras de mp3, por lo que, en mi caso, poseer un vinilo nunca ha tenido una utilidad práctica. A pesar de ello, hubo una temporada en la que me gastaba el poco dinero que percibía trabajando de teleoperador en discos de vinilo. Algo absurdo, lo sé. ¿Para qué quería discos que no podía reproducir? La respuesta ya os la imaginaréis. Simbolismo. Cada noche, cuando vivía con mis padres, me acostaba contemplando el desastrado vinilo del Chasis - Welcome to the future que adquirí por nada menos que 60 € y que tenía postrado en una estantería. Su tacto, su olor, su misma presencia, me recordaba constantemente lo que soy. Ese disco, como el velociraptor, como el vaso, el anillo, la figurita de Darth Vader que tengo a mi espalda, o cualquier otro de los símbolos que poseo, son pedazos de mí. Pequeños retazos de mi existencia. A un hombre se le conoce por su biblioteca, por la música que escucha y por su relicario particular. Continúa en http://www.granollersonfire.com/news/mi-legado-musical-santana-europa/ |
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Nuevo artículo del Blog de Granollers On Fire ;D El alma de la Santa Casa Ya sé que puede sonar a tópico, a manido lugar común, a leyenda de jubilado o incluso a argumento arrogante frente a cualquier comentario, pero hay que haberlo vivido para saber lo que se siente. La palabra, ya sea escrita u oral, cumple su objetivo de plasmar hechos, sentimientos y sensaciones de un modo muy preciso, sirve como puente entre lo que yo sé o siento y lo que quiero que sepas y sientas. Pero no es suficiente. Todos lo sabemos, en el fondo. Por mucho que detalles, con todo lujo de expresiones y palabras exactas, una experiencia vivida, nunca se acercará a haberla vivido en primera persona. Lo siento, pero si alguno de mis amigos me explica que ha echado el polvazo de su vida, no seré capaz de sentir el placer, el sabor, el olor, el tacto y la profunda mirada de su pareja sexual. Sólo él y su pareja lo experimentaron. Me haré una idea, sí. Compararé con mi experiencia. Sé como funciona, vamos. Pene y vagina en comunión. Valiente descripción. También sé que hay personas más receptivas que otras en este asunto y que entenderán con mayor o menor acierto lo que quiero explicar. Al final, todo se reduce a nuestro propio perspectivismo vital, concepto acuñado por el filósofo Ortega y Gasset que yo siempre he negado intelectualmente pero que con el paso del tiempo he comprobado en mis propias carnes. Un makinero me entenderá mucho más que un fiestero cualquiera, y un fiestero cualquiera me entenderá mucho más que una persona que nunca ha sido de salir de fiesta. El nivel de comprensión va directamente relacionado con haber compartido experiencias. Con la tribu, vamos. Con esos locos que escuchan ruido y lo llaman música, que dicen por ahí. Continúa en http://www.granollersonfire.com/news/el-alma-de-la-santa-casa/ |
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Nuevo artículo del Blog de Granollers On Fire ;D Videojuegos sin instrumento Desde luego, Sergio, cada vez dices más disparates. Puede ser que usar cerveza random del supermecado como gasolina vital te desengrasa demasiado lo engranajes del cerebelo, que el maldito calor de este julio infame te está derritiendo la sesera o que, directamente, como decía Heinrich Heine, te has vuelto completamente loco porque tu sabiduría, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca (sic). En efecto, puede que todo eso sea cierto, no lo niego, pero el título del artículo tiene cierta coherencia interna. Pero entiendo la primera impresión. Para jugar a un videojuego necesitas instrumentos. No de cuerda, ni de percusión, sino tecnológicos; como mínimo necesitas un monitor, una plataforma de videojuegos, un mando para controlar los movimientos del videojuego y, por supuesto, electricidad para que todo ello funcione. Vamos, que la tecnología es absolutamente necesaria para jugar a un videojuego. Todo ello requiere de artificios creados por el ser humano para materializar sus pensamientos, sus sueños, para plasmar su imaginación en cosas tangibles, reales. Sin embargo, nada de eso sería posible sin nuestra concurrencia. Sin una cabeza que piense, sin unos brazos que hagan, sin unos ojos que vean y, en ese caso, sin una boca que cantara. Continúa en http://www.granollersonfire.com/news/videojuegos-sin-instrumento/ |
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Nuevo artículo del Blog de Granollers On Fire ;D Excesos musicales - Mayhem “Nada satisface tanto como el exceso”, le dijo Elvira Hancock a Tony Montana mientras éste le recriminaba su abusivo consumo de cocaína. De hecho, ese comentario, además de ser una clara declaración de intenciones, llevaba las tintas cargadas contra su marido, la persona más excesiva del imperio de la droga californiano. En efecto, no dejaba de ser sarcástico que Scarface le dijera eso a su mujer mientras se fumaba un puro en su jacuzzi de marfil. Pero bueno, dejando a un lado la relación entre personajes de una de las mejores películas de la historia, la frase de Elvira no deja indiferente. Vamos, que es cierta, por mucho que intentéis negarla. Todos aspiramos al punto medio aristotélico, a la continencia de los apetitos, a huir del exceso, pero nuestro cuerpo nos pide romper los esquemas, salirnos de la media, disfrutar de los apetitos de manera desmesurada. Desde luego, no es fácil controlar el auriga platónica, aunque sea el objetivo del hombre moderado. Joder, cuánta filosofía para algo tan trivial, pensaréis. Y es que no, a mí no me engañáis. Yo sé que, como yo, alguna vez habéis comprado más chucherías de las que debíais, dejándoos una fortuna en dulces, y os habéis deleitado comiéndoos la bolsa entera, sin dejar ni una. ¿Me das una?, te decía tu hermano. No. Ni de coña. Y claro. Por la pata abajo. Entonces, mientras pasas un calor de mil demonios en el excusado y, literalmente, te desaguas por el recto, sufriendo ardores mefistofélicos en el bajo vientre, piensas que valió la pena. “Nada satisface tanto como el exceso”. Póngame otro chupito de tequila, camarera, que a mí me sobra hígado y a ti hermosura, etcétera. En este caso, el exceso toma la carretera del norte, y acabamos arrodillados ante el peor baño de Escocia (hoy estoy cinéfilo, oiga). Pero no pasa nada, porque “nada satisface tanto como el exceso”. Que se lo digan al abuelo, que ha cambiado el sintrom por una viagra y, si la palma, lo hará con la polla en la boca de una joven que podría ser su nieta. A tope con la Cope. Pero claro, todos estos excesos son naderías si los comparamos con los que suceden en el mundo de la música. Cualquier límite imaginable no es más que un obstáculo minúsculo para una estrella del rock o un grupo de metal. Nosotros somos simples aficionados. A su música y a sus excesos. Cuán aburrido sería un concierto sin artistas con las fosas nasales embutidas en cocaína, sin cantantes sudorosos que se lanzan sin pensarlo un instante sobre una enardecida caterva de borrachos en mitad de un concierto o sin la última extravagancia de la cantante para adolescentes que, no habiendo más tela que cortar en su atuendo, nos enseña hasta las trompas de Falopio. Si la música es el sabroso solomillo, los excesos de los artistas que la componen e interpretan son la salsa a la pimienta. A la mierda los músicos indie con su cara de no haber echado un polvo en su vida o las canciones para princesas y caballeros blancos. Queremos música salvaje, sangre y fuego, locura en estado puro. Para tedio ya tenemos nuestras grises vidas. Continúa en http://www.granollersonfire.com/news/excesos-musicales-mayhem/ |
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