¿Podemos considerar a la Makina como una respuesta subversiva al mainstream de la música electrónica, una especie de banda sonora del desencanto de los jóvenes marginales, o está simplemente vendida como nostalgia para capitalizar el mercado de recuerdos? ¿Qué evidencia concreta respalde una u otra visión?
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Para ser "rentable" todo debe entrar en la rueda del capitalismo. Esto ha ocurrido con cualquier respuesta que, en un inicio, pretendía ir "en contra" de lo
mainstream, o que pretendía ser subversiva. En el arte ocurre constantemente y, por ejemplo, lo mismo ocurrió en su día con la segunda mano.
Al principio, reutilizar ropa o muebles de desconocidos no era lo más común, incluso era comprendido como "sucio" (¿¿quién iba a querer llevar ropa que ha "sudado" otra persona??). Como mucho, si algún familiar o amigo de tus padres te la regalaba de crío. Pero, ¿llevar ropa de "otra gente"? A mi parecer era visto de forma diferente, al menos bajo mi experiencia. No obstante, la segunda mano no dejó de ser subversiva de un día para otro. Más bien fue absorbida y reinterpretada por parte del propio sistema que antes cuestionaba.
En sus orígenes, reutilizar ropa implicaba resistirse a la lógica de consumo constante. Movimientos como el
punk o ciertas corrientes ecologistas la usaban como una forma de crítica al consumismo y a la producción masiva. Pero aquí entra la capacidad de adaptación del capitalismo, su lógica, que engulle todo aquello que cae bajo sus manos y que puede ser rentable en algún sentido. Ahora que lo vintage o lo retro se ha convertido en tendencia, ha dejado de ser marginal y ha pasado a ser estético y deseable. Entendámonos:
dj´s band fue una marca que en su momento podía a llegar a ser incluso hortera, por ciertos diseños que se fabricaban, y ahora resulta estética y deseable. Yo misma llevo ropa de
dj´s band. Además, la segunda mano se ha convertido en un fenómeno incluso masivo, incrementado por ciertas empresas como Vinted o Wallapop.
Con todo esto quiero decir que el capitalismo también se alimenta de la nostalgia, de aquellas épocas que parecieron (porque no necesariamente lo fueron) mejores. En momentos de crisis este sentimiento incrementa mucho más: cuando "éramos más felices" (es decir, cuando una entrada a la fiesta de nochevieja nos costaba 25 euros con 2 consumiciones y no 80; cuando por ir a x discoteca nos regalaban una camiseta
kill off, o un cinturón y un tanga en
pont aeri...), no como ahora, que la música se hace con IA, todo el mundo se cree DJ y lo único que escuchan los jóvenes es música de mierda con cuatro pitidos infernales, que inundan garitos en los que no eres capaz de permanecer media hora sin querer arrancarte la cabeza.
Un fenómeno curioso de hoy en día es que esta nostalgia existe incluso en aquellos jóvenes que no vivieron ciertas épocas. Nostalgia que se toma "prestada" tras conocer aquellos momentos y anécdotas gloriosas que padres o tíos nos comparten y que sabemos que no volverán. Quienes vivieron la época "dorada" de la makina lo dicen claramente: "no es lo mismo y nunca lo volverá a ser". Y, en efecto, tienen razón.
Mark Fisher es uno de los filósofos clave para entender ese fenómeno (a mi parecer fácil de leer y muy interesante): la obsesión contemporánea con el pasado y sus creaciones culturales (música, cine, moda...). En su libro
Los fantasmas de mi vida desarrolla el concepto de "hauntología" (tomado de Jacques Derrida). Básicamente dice que vivimos rodeados de "fantasmas" del pasado, fantasmas de futuros que nunca llegaron (es decir, expectativas pasadas de ciertos futuros que hoy sabemos que no se cumplieron). Este es el motivo de que exista cierto estancamiento cultural en el presente: parecemos incapaces de crear e imaginar "cosas nuevas", es decir, seguimos escancados, seguimos reciclando estilos o tendencias del pasado porque estamos "traumatizados" en cierta manera por estos fantasmas.
Ahí encaja justo lo que mencionas: gente que siente nostalgia por épocas que incluso no ha vivido y una capitalización de ciertos recuerdos. Esto también se podría conectar con la filosofía de Fredric Jameson, que hablaba del "pastiche" posmoderno: una cultura que imita estilos del pasado sin el contexto original.
Entonces, ¿pienso por todo esto que la makina es, de nuevo, una moda pasajera? ¿que ha perdido su "potencial", por expresarlo de alguna manera, y que pronto todas aquellas identidades que parecen configurarse a su alrededor se perderán y pasarán a recaer sobre otras cosas? No necesariamente. Las cosas no pierden su potencial crítico por haber sido engullidas por el capitalismo. Pero si que es un aspecto importante a destacar.
Espero que te sirva mi mensaje.