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Nuevo artículo de Granollers On Fire ;D

Metallica bien vale un atasco

No recuerdo el modelo, pero sí las luces en mi cara. No sé si era un Seat o un Mazda; eso es irrelevante. El caso es que me pasé más de una hora mirando esas putas luces. Acelerar y frenar. Avanzar diez metros. Ése era mi mundo. Esas luces. Eran como un millar de luciérnagas iluminado la carrocería trasera de un coche. Y yo las miraba. Era hipnótico. Tampoco podía hacer más: el atasco era de los que no tienen escapatoria posible, no tenía tabaco y la conductora –a mayor abundamiento, mi mujer- no estaba para alegre charla. Sé que por su cabeza pasó un reproche legítimo y justificado: a ver cuándo te sacas el carnet, Sergio, y así al menos podré ir de copiloto; pero en esos momentos, el copiloto era yo y éso es lo que había. Avanzamos tres metros. Otros quince minutos de espera hasta el siguiente avance, que esta vez fue digno de ser reseñado: quince metros. Puta vida.

Quién me manda a mí meterme en estos berenjenales. Debe ser, quizás, que me entusiasman las aglomeraciones. Sí, de verdad, disfruto como gorrino en charca cada vez que me meto en una concentración de personas o coches, cada vez que me uno a interminables colas o me introduzco en tiendas que acumulan gente en espacios ultra reducidos con ánimo de consumir alguna mierda inútil; y si es ropa de mujer o zapatos, mejor todavía. Verbigracias a porrillo. Quiero una copa: oh, qué bien, otras ochenta personas han tenido esta misma idea y el camarero ni se digna a mirarme. Quiero salir de fiesta: oh, maravilloso, gracias por no prever semejante asistencia de público, organizadores del evento; nada me hace generar más endorfinas que una axila peluda y sudada en mi cara o un codazo en el esternón, sin olvidar el pegajoso cubata vertido por mi espalda o el vómito que, como una lluvia jupiterina, ha caído sobre mi cabeza. Quiero ir de concierto: bueno, se me acaban los sarcasmos, porque ahí se dan todas las jodidas situaciones endémicas de cualquier aglomeración de personas. Me cago en mi puta calavera. Toma berenjena.

¿Y todo eso para qué? Tiene que haber algo, un motivo, un por qué, un objetivo, un fin que pueda justificar esas desagradables derivadas de cualquier evento de masas. Y lo hay. Siempre lo hay. En mi caso, cada vez que cojo aire y me zambullo en magmas humanos, lo asumo como peaje: es el precio que pago por disfrutar de la música en directo. Los pensamientos genocidas nunca me abandonan, pero los mantengo a raya, equilibrados, mansos, siempre que haya música que calme la fiera. El melómano gana al misántropo. Tiene que hacerlo, no le queda otra; yo no puedo contratar a José Luis Perales a punta de pistola para que me cante quince veces la misma canción en un cortijo de mi propiedad, como hizo Pablo Escobar. Soy un random middle class y es lo que toca.

Así que mientras observaba las lucecitas del coche de en frente aquel recién estrenado día 6 de mayo de 2019, conseguí mantener a raya al oscuro personaje que se imagina acariciando su cobaya mientras aniquila civilizaciones, como si fuera el antagonista del Inspector Gadget, pensando en lo que acababa de vivir. No era cosa menor, sino cosa mayor, que diría el insigne Mariano Rajoy: un concierto de Metallica.

Continúa en https://www.granollersonfire.com/news/metallica_bien_vale_un_atasco/
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The Void of Sauron

“Ash Nazg durbatulûk, ash Nazg gimbatul, ash Nazg thrakatulûk agh burzum-ishi krimpatul”. Desde luego, si habéis entendido esta frase o si sencillamente habéis captado la referencia, debo felicitaros, pues sois unos freaks comme il faut. El contenido es importante, pero en este caso, también lo es el idioma. Si hubiera empezado el párrafo utilizando el castellano todos habríais pensado, ah, Sergio, ya sé de qué nos quieres hablar. Empezar con la frase “Un Anillo para gobernarlos a todos…” hubiera significado echaros dos litros de Tolkien y media tonelada de El Señor de los Anillos a la cara. Otra cosa es utilizar la lengua negra de Mordor, aquélla que ni siquiera debería pronunciarse en voz alta, como señala el propio Gandalf. Ahí radica la diferencia. Los primeros pensarán: Frodo. Los segundos sabrán: Sauron.

Los que me conocéis ya sabréis de sobra que siempre me alineo con los malvados de las películas o de cualquier historia de ficción que se precie –siempre y cuando el antagonista tenga cierto nivel intelectual, por supuesto, no me sirven los estafermos cuyo único objetivo en el metraje o novela es reforzar la gloria del héroe-. De haber nacido en el universo de Star Wars, no dudéis ni un minuto que hubiera abrazado con amor al Imperio Galáctico, abominando a esos rebeldes que se atrevían a desafiar al Emperador y a Darth Vader. Y en los Vengadores, por el amor de Thanos, ¿cómo puedo votar a este antagonista para que nos gobierne? De todos ellos, sin embargo, hay un antagonista malvado en particular que siempre me ha seducido sobremanera: Sauron.

 

Así que, en su honor, imaginé cómo sería hacer una sesión hardcore en el Vacío Intemporal. Allí me acompañaría Melkor, cargado de cadenas y con los pies cercenados, asintiendo con satisfacción cada bombo con caída distorsionada que reberberara en los altavoces. Allí disfrutaría sin reservas el Rey Brujo de Angmar, y proferiría agudos y estridentes alaridos cada vez que sonara una siniestra melodía. Los trolls servirían licores venenosos para humanos y elfos, pero cargados de refrescante energía oscura para orcos y Uruk-hai, que bailarían simiescamente como si no quedaran reinos que conquistar. Algún orco haría de perdonavidas de discoteca, personaje imprescindible en cualquier sala de baile, apoyando la espalda en la barra con los brazos cruzados y rostro reprobador; situación en la que se mantendría hasta generar una trifulca que acabaría, como se espera, con un mínimo cinco muertos. La araña Ungoliant se erigiría como lightjockey de la fiesta en el Vacío, utilizando para tal objeto la sagrada luz que en su momento extrajo de Telperion y Laurelin, los dos árboles de Valinor. Y Sauron, por supuesto, me acompañaría en todo momento como anfitrión. Recibiría energía suficiente para arrasar Minas Tirith con un solo guiño de su gran ojo.

Y así me hallé yo, inmerso en estas ensoñaciones, cuando decidí pasar de las ideas a los hechos. “There’is no life in the void… only death”. Así debía empezar. En el Vacío Intemporal. Y el hardcore que ha moldeado mi vida se abrió camino a través de la tabla de mezclas; no se trataba de cualquier tipo de música, sino aquellas canciones que me hicieron perder el juicio en su momento. Ruido para mucha gente. Demasiado comercial para otros. Infame para algunos. Pero me da lo mismo lo que piense la gente; así lo hice, así lo imaginé.

Mornië na- túl.

Tracklist

https://www.granollersonfire.com/news/the-void-of-sauron/

0.- Lord Of The Rings: The Fellowship of the Ring - There’s no life in the void
1.- DJ Paul vs DJ Panic - Hate!
2.- Headbanger - Headbanger's Theme
3.- The Masochist - Anticipation (Original mix)
4.- T-Factor - How Many More Out There?
5.- DJ Outblast - Eardrumz
6.- The Masochist & Digital Boy - Shout Out
7.- Evil Activities - Angel of Death
8.- Masters of Ceremony - Skullfuck
9.- The Reactor & Raoul - Who Wanna Fuck
10.- DJ Paul - Get Off The Fucking Car
11.- Hard Creation - Bastard, Assholle
12.- Bass-D & King Matthew vs The Masochist - Get Retarded
13.- DJ Promo - The Bad Guy
14.- Evil Activities - Mc's & DJ's
15.- Rotterdam Terror Corps vs Headbanger - Bangin' Your Fist
16.- Marquiz de Sade - Sadizm
17.- Impulse Factory - We are The Future, Brother
18.- Neophyte & Scott Brown - Hold The Beat Back
19.- DJ Paul vs DJ Panic - Up Yours!
20.- DJ Promo vs Digital Boy - Serious Damage
21.- Scott Brown - Circuits Activates
22.- The Alienator vs Headbanger - This is War
23.- Art Of Fighters - Artwork
24.- The Viper - X-Terminate
25.- The Stunned Guys and DJ Paul and MC Ruffian - Nothing Else Will Stand
26.- The Viper vs G-Town Madness - Buck'em Down
27.- Hard Creation - I will have that Power
28.- The Hobbit: The Battle of the Five Armies - Back to the void
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Ein Sommernachtstraum

"Aquí se suicidó Adolf Hitler", dijo el guía zaragozano que con gran pasión nos había estado mostrando los lugares más emblemáticos del centro de la capital de Alemania, la Nueva York europea, la ciudad del Museo de Pérgamo, atravesada por el río Spree; la metrópoli del Muro, que pagó y sigue pagando los pecados de aquél que se suicidó en ese aquí al que se refería el guía zaragozano, señalando un simple aparcamiento situado en el centro de Berlín. No había placa, ni oficial reconocimiento, ni tan siquiera una señal en esa pequeña superficie berlinesa que recordara ese evento. Los alemanes, con buen criterio, quieren evitar la existencia de deshonrosos peregrinajes hacia su figura. Pero fue en ese lugar. Una bala y una cápsula de cianuro. Insuficiente gasolina para eliminar todo rastro de su cuerpo, asunto que le obsesionaba tras comprobar qué hicieron los partisanos con el cadáver de Mussolini. Pasó a mis pies, años antes de que naciera mi padre. Cerca, pero lejos. Allí.

Libros, documentales, artículos, biografías e incluso su propio libelo han pasado por mis ojos. Nada me acerca a él desde una perspectiva política y pocas personas habrá en este mundo más contrarias que un servidor frente a esa particular ideología fascista y nacionalista que surgió en aquella Alemania de entreguerras. No obstante, siempre me ha fascinado su figura. ¿Cómo fue posible? ¿Qué tenía? ¿Cómo lo hizo? Y ahí estaba yo, en el lugar en el que murió por su propia mano, a poca distancia del Memorial del Holocausto y de un símbolo absoluto del poder germano: la Puerta de Brandemburgo. No mentiré si os digo que me hallaba abrumado. Y abrumado seguí al recorrer las calles de aquella histórica ciudad que fue completamente arrasada, dividida, aplastada, pero que hoy rezuma vida, cultura, dominio económico, social y territorial. Sentí su poder. Sentí Europa.

Sin embargo, también sentí tristeza. El Muro se ha convertido en poco menos que una burda atracción turística. El famoso Checkpoint Charlie era un hervidero de turistas haciéndose fotos con unos actores que representaban a marines norteamericanos y que te insultaban de manera grosera si les hacías una foto sin abonar la pertinente exacción. Las pintadas del estilo “Paco estuvo aquí” o “Maricarmen y Antonio, siempre juntos” ensuciaban con superficialidad, poco respeto y desmemoria las obras que verdaderos artistas plasmaron sobre el East Side Gallery. El famoso Ampelmännchen, icónica imagen de semáforo que representa a un caballero transitando por un paso de cebra, disponía de tienda propia, en la que podrías adquirir calzoncillos, calcetines, gorras, camisetas y cualquier elemento turístico que pueda pasar por tu cabeza con dicho avatar serigrafiado. Y, entre toda esta basura, los berlineses siguen teniendo un muro en su cabeza. Siguen afectados por su cruda historia, aunque la repugnancia del turismo haya trivializado todo lo que allí aconteció.

Agridulces sensaciones que, en todo caso, no desvirtuaron el sueño berlinés que ha tenido lugar a mediados de este caluroso agosto. Nada escapa a los claroscuros, al cabo. Sin embargo, me faltó algo. Me faltó noche. Me falto recorrer las míticas discotecas berlinesas que hicieron a esta ciudad la cuna de la electrónica. Me quedé con las ganas de entrar en el Berghain, mezclarme con extraños personajes, escuchar techno y electro de la mejor factura, sumergirme en ese onirismo musical que merece todo sueño de verano. Sentir el poder de la música y no solo el poder telúrico de la olvidada Prusia. Los claroscuros, por supuesto, también atañen a las experiencias vitales. Incluso a los sueños.

Como siempre, no obstante lo anterior, la música se abre camino. Si no es allí, es aquí. Si no es en una mítica discoteca alemana, es en mi pequeño santuario hogareño. Si no es la selección musical de un tercero, es la mía. Y con estas sensaciones, con estos pensamientos, tras haber despertado de este sueño de verano berlinés, tras haber recorrido sus calles, recreado su historia, recordado a sus mitos y comprobado sus defectos, pese a todo ello y gracias a todo ello, he preparado una sesión para la ocasión que ahora comparto con todos vosotros. Escuchadla en honor a Berlín. Pensad en su futuro, que es el nuestro. Pensad en lo que provoca el nacionalismo exaltado, la ideología fanática, el levantamiento de muros entre hermanos. No olvidéis su historia, que es la nuestra. Y como dice la canción, “dance for paradise”.

Tracklist

https://www.granollersonfire.com/news/ein-sommernachtstraum/

1.- Monolink - Father Ocean (Ben Böhmer Remix)
2.- Stefano Noferini - Norway Road (Original Mix)
3.- Deadmau5 feat Kaskade - I Remember (Original Mix)
4.- Patrik Soderbom - Capo (Original Mix)
5.- Jeremy Olander - Panorama (Original Mix)
6.- Prosdo - Fck Monday
7.- Worakls - Adagio For Square
8.- Brain 16 - Acid Devil (TB Mix)
9.- Paradis - Toi et Moi
10.- Avrosse - Gangster (Original Mix)
11.- Chris Isaak - Wicked Game (Chillion Remix)
12.- Louie Cut - Sassy (Original Mix)
13.- Hans Zimmer - Time (Aalson Remix)
14.- Paul Ritch - Sombrero (Original mix)
15.- Way Out West - Lullaby Horizon (Ben Bohmer Extended Mix)
16.- Guy Gerber & Shlomi Aber - Sea Of Sand (Original Mix)
17.- Corner - Big Bang! (Original Mix)
18.- Late Night Alumni - Constellations
19.- Joachim Pastor - Kenia
20.- Stefano Noferini - Mexico (Original Mix)
21.- Teho - Elephants (Original mix)
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¿Heut' Ist Mein Tag? En efecto, como dice el aforismo, tempus fugit, el tiempo se va, se escapa entre las manos, se escurre como si fuera arena, sin que ninguno sepamos exactamente a dónde ha ido más allá de al pasado, sin que podamos retenerlo pese a que tratemos de controlarlo con relojes. Tic, tac. Eso es lo que pienso cuando veo la enésima cana de mi barba en el espejo y me recuerdo, maldita sea mi estampa, que ya he dado 37 vueltas al sol. Sin embargo, todavía pienso en él. En el chaval que fui. En aquel Sergio sin canas, sin barba, sin gafas, sin carnet de abogado, soltero pero enamoradizo, que pensaba que el tiempo era eterno y que de vez en cuando llama a la puerta de mi mente, recordándome lo que fui y lo que debo seguir siendo pese a que el tiempo corra, corra y siga corriendo. Toc, toc. Ese púber, que cumplió 16 años en ese lejano año 2001, me agarra de las solapas de la camisa en mis días oscuros, en mis grises días, en la bajona que me oprime ante tanta monotonía, ante tanta obligación adulta, ante una rutina asfixiante, pidiéndome que no lo olvide y que recuerde lo hermosa que es la vida. Que continúe volando mentalmente por esos maravillosos Deep Blue Skies que tanto me inspiraban cuando, ese mismo año 2001, recorrí por primera vez la preciosa Asturias. Que continúe siendo, al cabo, la persona sensible de piel erizada que todavía creía en las Eternal Emotions. Que la makina, en definitiva, ese estilo que forma tan parte de mí como mis ojos, orejas y manos, sea nuestro nexo de unión para siempre. El hilo conductor entre el pasado, el presente y el futuro.

Así que aquí me encuentro, unido en cuerpo, por supuesto, pero también en alma con aquel chico imberbe, que con Empaty me dice, mientras miro el espejo, Leave the silence, ve al ordenador y pon música, olvídate de tu Up Date de canas en la barba, de las deudas hipotecarias, de las obligaciones, de ese serio abogado que tiene que levantarse a las a las 7 de la mañana cada día para ir a trabajar. Porque no, a él no le puedo engañar, él sabe que, en el fondo, Don’t Wanna Work Today, ni mañana, ni la semana que viene, por lo que deje de comerme tanto la cabeza con subastas y concursos de acreedores; ese muchacho, de 16 primaveras, me insiste que he venido aquí a ser feliz y que la música es mi salvavidas. Mi tablón de madera en este océano amenazante. Y punto en boca. He de trabajar para vivir y no vivir para trabajar, etcétera; lugares comunes, sí, pero lo son muy poco comunes cuando llegas a cierta edad y es preciso recordarlo.

Y, en efecto, sin merecerlo, esos días grises recibo A Great Reward, siempre que le haga caso y la música me llene los oídos. Que no, Sergio, que no debes olvidarte de que, como dijo Nietzsche, “la vida sin música sería un error”; así que, cuando tengas un día de mierda, dile a tu Evil Soul que se vaya a paseo y dale al play. Vamos, que sólo tienes que Return To Harmony, volver al lugar seguro, tomar tu medicina musical. No te pide más ese adolescente todavía risueño, inocente, torpe en sus emociones, pero que vivía con la intensidad que merece esta existencia.

Oye, en serio, niño cabrón, déjalo ya, que al final voy a caer en una Melancoly perniciosa, pues a pesar de que los 40 acechan, me considero una persona que intenta ser todo lo feliz que puede feliz y tengo pocos motivos para quejarme, si bien siempre va bien saber de dónde vienes, echar la vista atrás, coger aire para seguir. Dar un paso atrás para avanzar dos. Y por supuesto, la música nunca ha desaparecido de mi vida, es como una droga, como mi Methadon personal que todo lo cura, incluida esa ansiedad de volver a ser joven que me invade muchas veces; aunque, querido Sergio de 16 años, la experiencia me ha demostrado que ser joven es una actitud, un estado mental, y eso es lo que realmente importa pese al paso de los años, aunque a veces me cueste asumirlo. Aquí hemos venido a ser felices, en efecto, y siempre nos tiene que acompañar una Funny Melody para salvarnos de los nubarrones que avecinan tormenta. Créeme, lo intento con denuedo, aunque no siempre lo consiga.

Insiste. Remember Me, me dice ese Sergio de 2001, o principios de 2002, da igual, pues hasta mayo mantuvo esos escasos 16 años. Y yo le contesto que por supuesto. Que por eso le he dedicado esta sesión. Que por eso escribo estas líneas y le tengo en mi memoria, pinchando esa canción que tanto le gustaba llamada Dominator Sampler. Por eso hago que giren los platos y vea que, a pesar del tiempo transcurrido, sigo ahí, melodía y base, base y melodía, intentando mejorar día a día, intentando ofrecer lo mejor de mí mismo, pinchando a tres platos, si es necesario; ofreciendo al mundo mis Creation, aunque nunca alcanzaré el olimpo de los Greatests Dj’s, pues eso está reservado para los retrasados mentales que piden cinco pares de calcetines limpios antes de una sesión en directo. Al final, siempre lo he dicho, yo pincho para mí; es decir, para ti. Y es que, si tú quieres hablar conmigo, también yo quiero explicarte algunas cosas.

Y es que tú todavía no lo sabes, pero un día bailarás el I Believe delante de la cabina del Xque?, aporreando la cabina, chillando a Pastis y Buenri, tratando de tocar el techo, saltando, bailando, acelerando tus pulsaciones hasta los 180 bpm’s. Desde luego, ya hace mucho que ese Fantasy World desapareció, pero eso es algo que no tienes por qué saber, pues todavía te quedan muchas discotecas que pisar, mucha vida que recorrer, mucho que pintar sobre el lienzo recién estrenado hasta alcanzar el verdadero Artwork de tu vida. Muchos fines de año que pasar, en los que pincharás para tus amigos y les harás disfrutar hasta el éxtasis con el New Hardcore, que sube, sube, sube, sube hasta el puto infinito. Nada es Everlast, por supuesto, pero esos momentos los tendrás, te los llevarás, aunque todavía no lo sepas. Así que Turn Up The Music y deja que todo fluya.

Te alegrará saber, además, que todavía existe EQ+T. Sí, sí, ese programa de radio en que el escuchaste, a principios de 2002, como DJ El Brujo presentó el The War en la minicadena, mientras hacías los deberes, con un gusanillo en el estómago, sin saber que sería su último disco. No sólo eso, sino que, aunque durante muchos años los makineros hayamos sido unos Renegade, en 2020 escucharás una nueva canción de Fraktal y en 2022 celebrarás el 46 aniversario de Skudero en el Pont Aeri de Cerdanyola. Así que, en tus días grises, pues también los tienes pese a tu corta edad, piensa que te espera un futuro apasionante.

Sonríe. Consigo que ese Sergio de 16 años, que no acostumbraba a sonreír demasiado, pues como buen adolescente se pasaba el día enfadado con el mundo – y con 37, dirá quien me conozca-, sonría, pues pese al decurso de más de dos décadas, ese tío con canas en la barba no lo ha olvidado. Ni a la música que nos une, pues no se ha olvidado de una de sus primeras mezclas, el 99 Luftballons con el Rotterdam Hooligans; ni se ha olvidado del Hardkoor, ese temazo de The Masoquist que fue, literalmente, la séptima canción del estilo que se descargó del ya extinto programa p2p Napster. No ha olvidado, al cabo, que la música siempre le rescata, siempre le hace sonreír, ayer, hoy… y mañana.

Mañana. Ahora lo que siento –sentimos- es vértigo. Y es que estos últimos 21 años, que son los que median entre ese Sergio adolescente y el que escribe estas líneas, han transcurrido a una velocidad vertiginosa; como transcurrirán entre el que escribe estas líneas y el Sergio maduro, que con 58 años observará su vida ya de vuelta de casi todo con las canas como discurso y no como anécdota. 16 años. 37 años. 58 años. Qué momentos tan diferentes en la vida de una persona. Una vida resumida en tres cifras. Una vida que, entre todos sus vaivenes, sus sonrisas y lágrimas, sus euforias y tristezas, sus idas y venidas, solo merece ser vivida si somos fieles a nosotros mismos. Eso es lo que he intentado explicarle al Sergio de 16 años y es lo que espero del Sergio de 58.

La esencia. Eso es lo que he tratado de capturar con esta sesión. Mi esencia. Dos horas de música que me dedicó de manera retrospectiva pero que tiene vocación prospectiva, pues soy yo con 16 años, soy yo con 37 y seré yo con 58. Y así la he titulado. Mi vida en tres momentos, pasado, presente y futuro. Mi vida a través de la música, mi vida a través de 58 canciones que, como habréis ido comprobando, he ido dejando, miga a miga en el bosque de letras que configura este el texto, pues son tan parte de mí como las palabras que escribo. 58 temas que pretenden reforzar la promesa de que, dentro de 21 años, seguiré manteniendo la esencia.

https://www.mediafire.com/file/9m6jtfgg697oauj/DJ_HaRdBeAt_-_16-37-58.flac/file

Tracklist

1.- Blümchen - Heut' Ist Mein Tag
2.- P.C.P. - DJ's Track vol 2
3.- Sound Assassins - Deep Blue Skies
4.- CJ Rolo - Eternal Emotions
5.- Bunker - The Raveday vol 3
6.- DJ Krusty & Javi Tracker - Empaty
7.- Kaiser & Kura - Leave the Silence
8.- Organix - Update
9.- Xpanse - Don't Wanna Work (Original Version)
10.- Dakoma - Moskito IV
11.- SPD - A Great Reward
12.- Project X - Mobotron (Original Mix
13.- Electroconvulsive - Evil Soul
14.- Da Edge - Wizardry
15.- D-4-MA 2 - D-4-MA 2 Base
16.- Faraway - Return to Harmony
17.- Colors - Melancoly
18.- Hard Nation vol 3 - Frenetic Base
19.- Enforce One - Methadon
20.- The Sound By DJ Skryker - Pi De Ka
21.- Ruben DB - Funny Melody (Original Mix)
22.- Oskar Mad - Remember Me
23.- Vicho Destroy - Dominator Sampler
24.- Delay System - Full Base (Velocity Remix)
25.- Bolo & Uri - Lo-Track
26.- Hard Nation vol 3 - Creation
27.- DJ Paul vs DJ Panic - Greatest DJ's
28.- Da Edge - I Believe
29.- Digital Base - El Pito K.O. (...y el grillo sin aparecer)
30.- Tony Lunatico - Fantasy World
31.- Sirrow - Der Bohrer
32.- Empire - Fantasy
33.- Art Of Fighters - Artwork
34.- DJ Plus & DJ Kini - New Hardcore
35.- SPD - A Great Reward (SPD Base)
36.- Mystic - Everlast
38.- Hard Nation vol 1 - Twister
39.- Toni Trauma - Agoraphobia
40.- Scott Brown - Turn Up the Music
41.- DJ El Brujo - The War (Tekno Mix)
42.- Pont Aeri vol 5 - Fly Attack
43.- DJ Pepebilly - Renegade
44.- Natas - Can't Do It (HRD CK)
45.- Fraktal & DJ Abel - 3-0 (Free!! Style)
46.- Skudero - Glycerin 2
47.- Wax feat Marian - Don't Let Go
48.- Arkanoid - The Bit
49.- Pont Aeri vol 6 - Reaching Dreams (Original Remix)
50.- Digital Boy - Dirty Muthafuckerz
51.- Los Niños - No Fuck In The Office (K-psula Bonus by J. Robles)
52.- The Sound - Dream Melody (Remix 2001 by DJ Skryker)
53.- Xavi Metralla - 99 LuftBallons
54.- Rotterdam Hooligans - Rotterdam Hooligans
55.- The Masochist vs Buzz Fuzz - Hardkoor
56.- DJ Promo vs Digital Boy - Serious Damage
57.- Kaiser & Kura - Out Of My Knifes
58.- Brain 19 - I loose my mind (Pulsating 303 Mix)
The Clef:

--- Cita de: diyei jarbit en 21/08/19, 11:48:44 am ---Nuevo artículo de Granollers On Fire ;D

Ein Sommernachtstraum

"Aquí se suicidó Adolf Hitler", dijo el guía zaragozano que con gran pasión nos había estado mostrando los lugares más emblemáticos del centro de la capital de Alemania, la Nueva York europea, la ciudad del Museo de Pérgamo, atravesada por el río Spree; la metrópoli del Muro, que pagó y sigue pagando los pecados de aquél que se suicidó en ese aquí al que se refería el guía zaragozano, señalando un simple aparcamiento situado en el centro de Berlín. No había placa, ni oficial reconocimiento, ni tan siquiera una señal en esa pequeña superficie berlinesa que recordara ese evento. Los alemanes, con buen criterio, quieren evitar la existencia de deshonrosos peregrinajes hacia su figura. Pero fue en ese lugar. Una bala y una cápsula de cianuro. Insuficiente gasolina para eliminar todo rastro de su cuerpo, asunto que le obsesionaba tras comprobar qué hicieron los partisanos con el cadáver de Mussolini. Pasó a mis pies, años antes de que naciera mi padre. Cerca, pero lejos. Allí.

Libros, documentales, artículos, biografías e incluso su propio libelo han pasado por mis ojos. Nada me acerca a él desde una perspectiva política y pocas personas habrá en este mundo más contrarias que un servidor frente a esa particular ideología fascista y nacionalista que surgió en aquella Alemania de entreguerras. No obstante, siempre me ha fascinado su figura. ¿Cómo fue posible? ¿Qué tenía? ¿Cómo lo hizo? Y ahí estaba yo, en el lugar en el que murió por su propia mano, a poca distancia del Memorial del Holocausto y de un símbolo absoluto del poder germano: la Puerta de Brandemburgo. No mentiré si os digo que me hallaba abrumado. Y abrumado seguí al recorrer las calles de aquella histórica ciudad que fue completamente arrasada, dividida, aplastada, pero que hoy rezuma vida, cultura, dominio económico, social y territorial. Sentí su poder. Sentí Europa.

Sin embargo, también sentí tristeza. El Muro se ha convertido en poco menos que una burda atracción turística. El famoso Checkpoint Charlie era un hervidero de turistas haciéndose fotos con unos actores que representaban a marines norteamericanos y que te insultaban de manera grosera si les hacías una foto sin abonar la pertinente exacción. Las pintadas del estilo “Paco estuvo aquí” o “Maricarmen y Antonio, siempre juntos” ensuciaban con superficialidad, poco respeto y desmemoria las obras que verdaderos artistas plasmaron sobre el East Side Gallery. El famoso Ampelmännchen, icónica imagen de semáforo que representa a un caballero transitando por un paso de cebra, disponía de tienda propia, en la que podrías adquirir calzoncillos, calcetines, gorras, camisetas y cualquier elemento turístico que pueda pasar por tu cabeza con dicho avatar serigrafiado. Y, entre toda esta basura, los berlineses siguen teniendo un muro en su cabeza. Siguen afectados por su cruda historia, aunque la repugnancia del turismo haya trivializado todo lo que allí aconteció.

Agridulces sensaciones que, en todo caso, no desvirtuaron el sueño berlinés que ha tenido lugar a mediados de este caluroso agosto. Nada escapa a los claroscuros, al cabo. Sin embargo, me faltó algo. Me faltó noche. Me falto recorrer las míticas discotecas berlinesas que hicieron a esta ciudad la cuna de la electrónica. Me quedé con las ganas de entrar en el Berghain, mezclarme con extraños personajes, escuchar techno y electro de la mejor factura, sumergirme en ese onirismo musical que merece todo sueño de verano. Sentir el poder de la música y no solo el poder telúrico de la olvidada Prusia. Los claroscuros, por supuesto, también atañen a las experiencias vitales. Incluso a los sueños.

Como siempre, no obstante lo anterior, la música se abre camino. Si no es allí, es aquí. Si no es en una mítica discoteca alemana, es en mi pequeño santuario hogareño. Si no es la selección musical de un tercero, es la mía. Y con estas sensaciones, con estos pensamientos, tras haber despertado de este sueño de verano berlinés, tras haber recorrido sus calles, recreado su historia, recordado a sus mitos y comprobado sus defectos, pese a todo ello y gracias a todo ello, he preparado una sesión para la ocasión que ahora comparto con todos vosotros. Escuchadla en honor a Berlín. Pensad en su futuro, que es el nuestro. Pensad en lo que provoca el nacionalismo exaltado, la ideología fanática, el levantamiento de muros entre hermanos. No olvidéis su historia, que es la nuestra. Y como dice la canción, “dance for paradise”.

Tracklist

https://www.granollersonfire.com/news/ein-sommernachtstraum/

1.- Monolink - Father Ocean (Ben Böhmer Remix)
2.- Stefano Noferini - Norway Road (Original Mix)
3.- Deadmau5 feat Kaskade - I Remember (Original Mix)
4.- Patrik Soderbom - Capo (Original Mix)
5.- Jeremy Olander - Panorama (Original Mix)
6.- Prosdo - Fck Monday
7.- Worakls - Adagio For Square
8.- Brain 16 - Acid Devil (TB Mix)
9.- Paradis - Toi et Moi
10.- Avrosse - Gangster (Original Mix)
11.- Chris Isaak - Wicked Game (Chillion Remix)
12.- Louie Cut - Sassy (Original Mix)
13.- Hans Zimmer - Time (Aalson Remix)
14.- Paul Ritch - Sombrero (Original mix)
15.- Way Out West - Lullaby Horizon (Ben Bohmer Extended Mix)
16.- Guy Gerber & Shlomi Aber - Sea Of Sand (Original Mix)
17.- Corner - Big Bang! (Original Mix)
18.- Late Night Alumni - Constellations
19.- Joachim Pastor - Kenia
20.- Stefano Noferini - Mexico (Original Mix)
21.- Teho - Elephants (Original mix)

--- Fin de la cita ---

Miralooo!!! ¡Después de 3 años has regresado! Y de forma de "autohomenaje" y encima veo que eres de la misma edad que yo. ¡Que grande!

Mucho temazo veo. Sobre todo de la Tempo Music. Temazos que ojo... ¡No en todas las "remembers" suenan!

Deberías de dedicarle algún dia un Blog a este foro que ya cumple 26 años. Total. Aqui has conocido buenas amistades y has aprendido mucho de música. (Como muchos de nosotros)
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