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Premios McDonald's
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el_2000:
Ya se que es un tema complicado y que debe rozar la estafa por parte de macdonals,

pero por intententarlo....alguien tiene los premios de paseo del prado? o paseo la castellana?

Podemos compartir premio...yo tengo uno de los dos, son 300.000 euros jejejeej
Ore_dj:
k es esto? xD
el_2000:
comprando un macmenu, en las bebidas te salen unos premios, hay muchos, regalan patatas, hamburguesas, viajes...motos..etc, pero en uno de ellos hay dos premios coleccionables. Dos calles de madrid, tipo monopoly.

Juntando las dos, ganas 300.000 euros, pero weno, debe ser la estafa del premio, deben haber la tira de una calle, y de la otra, una como mucho....pero por provar...jejejee
Ore_dj:
pon un folio en la entrada del mcdonal, diciendo esto tienes más probalilidades ::)

puede ser k lo dén pero cuando hayan vendido 11.000.000 de mcmenús :D
^_XQUE_^:
Si inclináis un poco vuestra estructura craneal en dirección hacía la zona pélvica u ombligo notareis aterrados la presencia de una notable masa de grasa corpórea que os hace las veces de flotador y de protección ante el intenso frío polar peninsular. Esto es lo que burdamente se llama michelín o panzón hamburguesil, y hoy os explicaré como lo habéis adquirido sin apenas daros cuenta debido a un desgraciado evento acontecido durante los malditos 80.

Corría el año 81 cuando una troupe de sebosos yankees desembarcó en tierras ibéricas con viles y grasientas intenciones colesterólicas. Su cometido; instaurar un reinado de caos alimenticio a base de burguers ratoneros en todo el territorio ibérico. No tenían suficiente con atraer hacía el lado pecaminoso de la carne a adolescentes y adultos; querían que la muchachada acudiese en masa a ingerir mierda por un tubo. Para ello contrataron los servicios de un vil payaso de pelo rojizo: Ronald McDonald.
Seguramente la mera mención de su nombre ya ha hecho aflorar en vuestras calenturientas mentes viejos traumas infantiles que no desearíais haber sacado a la luz nunca más. Efectivamente, este es el personaje que con más frecuencia apareció en nuestras pesadillas ochenteras. ¿Pero a quien cojones se le ocurrió pintar a un payaso con ese maquillaje demoníaco y ese pelo de color infernal? Probablemente uno de los tantos directivos de marketing cocainómanos que pululaban por aquel entonces en las altas esferas de McDonalds fue el responsable de tan desdichada ocurrencia.

Ronald (Ronnie para los amigos) no hacía puta gracia a un solo niñato ochentero. Su extraña configuración de arqueo cejil y su devastador rimmel ocular ya constituía de por si un símbolo claro de que estaba mezclado en sucios asuntos satánicos con Belcebú y compañía. Es por eso que nuestras estancias en McDonalds se minimizaron de manera alarmante; éramos capaces de engullir un Happy Meal en cuestión de segundos con tal de no ver a ese puto payaso más. La velocidad de ingestión de las Cheesemierdas y demás subproductos malignos hizo de nosotros los flotadores andantes que hoy somos. Todo esto se lo debemos a Ronnie, ¡un líder colesterólico sin paliativos!
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