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| Power Balance, al borde de la quiebra |
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| abcde:
¿Todavia existirá esa chorrada de las pulseritas auto-revitalizantes que te hacen inmortal? |
| ^_XQUE_^:
...en los 80 también existió otra pulsera que muchos de nosotros recordamos! Adjunto descripción del artefacto pulseril... El pseudo producto que hoy os presento puedo haceros renegar de los 80 de por vida, y aprobaría vuestra dura decisión si así lo hicieseis. Seguramente no hay ítem alguno en toda la historia ochentera que aúne tantos puntos negativos como este: horterismo extremo, dorados de órdago y estafa comercial a gran escala. Efectivamente, estamos hablando de la temible pulsera Rayma, símbolo primordial del capcioso sistema publicitario de los ochenta. Según los fabricantes de tan burdo aparejo, "la pulsera Rayma es un resonador de energía pasiva que ayuda a mantener el equilibrio entre las vías de fuerza del cuerpo humano que afectan a los músculos, articulaciones, órganos y bienestar general". Pero vamos a ver, ¿cuanta coca adulterada hay que ingerir para soltar semejante mamarrachada? Probablemente los diseñadores de la pulsera cataron más harina de la que pudiera aceptar su organismo. No tengo ninguna otra explicación a tal despropósito bisutero. La cuestión es que a pesar de la evidente fealdad de la pulsera y la demencial publicidad pseudo científica, esta pulsera fue un puto éxito ochentero. Nos timaron a base de bien y caímos como auténticos pardillos. Los corruptos gerentes del Grupo Rayma quisieron apretar más a la población (dada nuestra evidente tontuna) y dieron una vuelta de tuerca sacando la pulsera Rayma Quartz, con dos bolitas de cuarzo como equilibradoras de los iones positivos y negativos de nuestro cuerpo. En definitiva, más billetazos para las arcas de Rayma y unos cuantos miles más de pringaos portando semejante patraña. La secta raymaniana, constituida por todos los compradores de esta joyita y herederos, aún continua dando caña en la sociedad actual. Por eso hago un llamamiento popular a todos los posibles herederos de una pulsera Rayma (sí, estas mierdas se heredan): si alguna vez recibís uno de estos bodrios dorados en herencia, es vuestro deber como ciudadanos del nuevo milenio, erradicar su presencia sobre la faz de la tierra. ¡Dejad a los putos iones descansar en paz! Y también estaban los "chinitos de la suerte", aquello muñecajos de madera cutres con cuerdecitas de colores que llevabamos en la muñeca. |
| abcde:
Creo que la pulsera Rayma es la mayor horterada que vi cuando era yo pequeña, pero lo de los muñecajos colgando ya se llevaba la palma. La misma estafa pero con algunas décadas de diferencia, es decir, nada nuevo bajo el sol. |
| ^_XQUE_^:
--- Cita de: abcde en 29/06/17, 07:42:13 am ---Creo que la pulsera Rayma es la mayor horterada que vi cuando era yonpequeño, pero lo de los muñecajos colgando ya se llevaba la palma. La misma estafa pero con algunas décadas de diferencia, es decir, nada nuevo bajo el sol. --- Fin de la cita --- ...y recuerdas este otro artilugio maquiavélico ochentero nocillero? Cuando parecía que el cupo de demencialidad freakie ochentera ya había llegado a sus límites más exorbitados (gracias a beligerantes empresas que tan solo buscaban la destrucción de la raza humana a través de la inserción en la sociedad de kitsch-objetos de dudosa estética post-industrial), una atrevida compañía de jardinería de clara orientación satánica introdujo en el mercado un objeto que hizo de nosotros peores personas y sobretodo acentuó nuestra ya marcada tendencia psycho-killer. El ítem en cuestión era conocido bajo el sobrenombre de Cespino pero también podía ser encontrado con el alias de Cespín o puto Potato. A pesar del coprofágico aspecto del boniato con cara, debemos desmentir la procedencia mierdil del objeto. Esta especie de patata tenía una peculiaridad que lo alejaba de lo convencional; si era colocada en un recipiente con agua, en cuestión de días le crecía en la azotea una abundante mata de pelo verde (que no era más que maldito césped del de toda la vida). La fascinación que este burdo proceso biológico producía en nosotros era tal que permanecíamos todo el día maníacos perdidos esperando llegar a casa para ver los progresos capilares de Mr.Cespino a.k.a "La mierda con ojos". Había algunos sujetos (futuros psicópatas de postal) que iban más allá y mantenían una relación de amistad profunda con la patata que superaba todos los umbrales de lo conocido por los doctorados en psicología más avezados; hablaban con ella e incluso actuaban como esteticiens personales realizando espectaculares cortes de pelo estilo cepillo. Había auténticos dramas personales cuando nuestros progenitores procedían al desalojo de la apestosa patata de la estantería del salón para ubicarla directamente en el cubículo destinado a los residuos orgánicos de donde nunca debió salir. La empresa fantasma que ideó tal artilugio del demonio jugó en demasía con nuestra cordura, llevándola a extremos que solo habían sido vistos en las instituciones mentales de Wisconsin y Tennesse sur. La idea millonaria de la patata peluda tuvo consecuencias devastadoras en la salud mental de hordas de nocilleros que tuvieron que renunciar en infinidad de ocasiones a suculentos platos de patatas bravas pensando que estaban ingiriendo parte del alma del señor Cespino. Fueron espeluznantes episodios de esquizofrenia extrema que agitaron los últimos años del decenio mullet y que espero que no se vuelvan a repetir, pues de ello depende la estabilidad mental de las generaciones venideras. |
| abcde:
--- Cita de: ^_XQUE_^ en 29/06/17, 08:33:04 am --- --- Cita de: abcde en 29/06/17, 07:42:13 am ---Creo que la pulsera Rayma es la mayor horterada que vi cuando era yonpequeño, pero lo de los muñecajos colgando ya se llevaba la palma. La misma estafa pero con algunas décadas de diferencia, es decir, nada nuevo bajo el sol. --- Fin de la cita --- ...y recuerdas este otro artilugio maquiavélico ochentero nocillero? Cuando parecía que el cupo de demencialidad freakie ochentera ya había llegado a sus límites más exorbitados (gracias a beligerantes empresas que tan solo buscaban la destrucción de la raza humana a través de la inserción en la sociedad de kitsch-objetos de dudosa estética post-industrial), una atrevida compañía de jardinería de clara orientación satánica introdujo en el mercado un objeto que hizo de nosotros peores personas y sobretodo acentuó nuestra ya marcada tendencia psycho-killer. El ítem en cuestión era conocido bajo el sobrenombre de Cespino pero también podía ser encontrado con el alias de Cespín o puto Potato. A pesar del coprofágico aspecto del boniato con cara, debemos desmentir la procedencia mierdil del objeto. Esta especie de patata tenía una peculiaridad que lo alejaba de lo convencional; si era colocada en un recipiente con agua, en cuestión de días le crecía en la azotea una abundante mata de pelo verde (que no era más que maldito césped del de toda la vida). La fascinación que este burdo proceso biológico producía en nosotros era tal que permanecíamos todo el día maníacos perdidos esperando llegar a casa para ver los progresos capilares de Mr.Cespino a.k.a "La mierda con ojos". Había algunos sujetos (futuros psicópatas de postal) que iban más allá y mantenían una relación de amistad profunda con la patata que superaba todos los umbrales de lo conocido por los doctorados en psicología más avezados; hablaban con ella e incluso actuaban como esteticiens personales realizando espectaculares cortes de pelo estilo cepillo. Había auténticos dramas personales cuando nuestros progenitores procedían al desalojo de la apestosa patata de la estantería del salón para ubicarla directamente en el cubículo destinado a los residuos orgánicos de donde nunca debió salir. La empresa fantasma que ideó tal artilugio del demonio jugó en demasía con nuestra cordura, llevándola a extremos que solo habían sido vistos en las instituciones mentales de Wisconsin y Tennesse sur. La idea millonaria de la patata peluda tuvo consecuencias devastadoras en la salud mental de hordas de nocilleros que tuvieron que renunciar en infinidad de ocasiones a suculentos platos de patatas bravas pensando que estaban ingiriendo parte del alma del señor Cespino. Fueron espeluznantes episodios de esquizofrenia extrema que agitaron los últimos años del decenio mullet y que espero que no se vuelvan a repetir, pues de ello depende la estabilidad mental de las generaciones venideras. --- Fin de la cita --- Ostiaaaaa ¡El Cespino! ¡Yo llegué a tener uno! Pero creo que acabó destrozado una vez el cesped se iba pudriendo y ya olía mal. Que ya ves tu que misterio era, un saco de tierra minúsculo con varias semillas de césped dentro, y unos ojos de plástico. |
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